21/4/16

Kirmen Uribe a "As señoritas de Avignón"

Ni por contido nin polo meu criterio literario, as liñas que seguen deberían pasar nin á historia da crítica artísitca nin á da literatura.

"En el MOMA DE Nueva York habrá un (sic) treintena de Picassos (sic), expuestos uno detrás de otro. El más llamativo, sin duda, es el famoso Les demoiselles d´Avignon. Picasso lo pinto en 1907, y se nspiró en una casa de citas de la calle Avinyó de Barcelona. Aparecen las mujeres de vida desordenada de aquel lugar. Cuando lo pintó, Picasso no tenía más de veinticinco años, y se puede apreciar cómo algunas de las caras del lienzo están pintadas por encima, lo que en principio era un hombre luego lo convirtió en una mujer. Sin embargo, la obra tiene una fuerza extraordinaria, atrapa al espectador desde el primer golpe de vista.
Picasso. Boceto.

Frente al cuadro hay otras dos pinturas, aparentemente iguales. Una es de Georges Braque, Man with a Guitar, y la otra del propio Picasso, Ma Jolie. Prácticamente no se puede distinguir de quién es una  y de quién la otra. Son de la misma época y se diría que las dos proceden de la misma mano. Lo dos artistas reflexionaban sobre las posibilidades del cubismo y los dos pintaron un cuadro igual. Cuál de los dos se inspiró en la obra del otro no lo sabemos.
Picasso. Ma Jolie.

Braque. Man with a Guitar.

Pero esos cuadros transmiten poco al espectador; son fríos, oscuros. Se trata de una técnica llevada hasta el límite; poco más consiguen expresar.

Esa frialdad, por el contarrio, no se aprecia por ningún lado en su pintura de juventud. En las Demoiselles, Picasso quiso descorrer la cortina y mostranos lo que había detrás, algo inesperado. Y todavía hoy sorprende al espectador. Técnicamente no es un cuadro perfecto, y por eso fue criticado al principio. Incluso Matisse lo tomó como un insulto al arte moderno. Pero su fuerza es incuestionable.

Además ves el cuadro y de inmediato sabes que es de Picasso, al contrario que Ma Jolie. Podría ser lo mismo de Picasso que de Braque.

Quizás por eso Picasso dejó de lado el cubismo radical y se dedicó a pintar otro tipo de cuadros, más coloristas, más vivos. Creía que esa corriente estaba agotada porque después de la Primera Guerra Mundial el públco no quería cosas tristes. La gente necesitaba alegría de vivir. Y asíse ganó Picasso a la gente".


Kimen Uribe. Bilbao-New York-Bilbao. Barcelona, Seix Barral, 2010, pp- 159-160.