11/3/14

Velázquez e "A rendición de Breda"

Volvo hoxe a copiar un texto de Murado sobre a "Invención do pasado". Nesta ocasión sobre o famoso cadro de Velázquez.

Velázquez. A rendición de Breda. Ca. 1635, óleo sobre lenzo, 307 x 367 cm. Museo do Prado

“… Tomemos el cuadro de La rendición de Breda de Velázquez, también conocido como Las lanzas. Puesto que es contemporáneo de los hechos y el pintor tuvo acceso a testimonios directos, es fácil caer en la tentación de considerarlo una ilustración realista de lo que ocurrió. De hecho, se ha utilizado para estudiar la indumentaria y el armamento de los tercios de Flandes. En una película reciente (Alatriste, 2006) se hace una cita literal del lienzo, reconstruyéndolo cuidadosamente, en parte como guiño al espectador, pero también, de una manera ambigua, como una introducción de un elemento de “verdad” en el relato.

Sin embargo, en tiempos de Velázquez, esas lanzas que dan título al cuadro y que dominan la composición habían desaparecido de los campos de batalla hacía ya muchos años. A pesar de la conocida expresión popular de “poner una pica en Flandes”, las picas habían sido sustituidas tiempo atrás por arcabuces. Velázquez pintó lanzas únicamente porque esta era una arma de caballero, menos moderna y por tanto más noble. No es un cuadro documental sino, como tantas obras de apariencia realista en la historia del arte, una alegoría. Es la misma razón por la que aparecen lanzas también en otros cuadros contemporáneos, como El socorro de Breisch de Giuseppe Leonardo. Se trata de toda una advertencia para los que creen haber “confirmado” un dato al encontrarlo en más de un cuadro.

Pero La rendición de Breda aún nos guarda otra sorpresa más: como sucede con la rendición de Bailén, el hecho que narra no ocurrió No hubo entrega de la llave de la ciudad ni homenaje caballeroso a los derrotados, porque no hubo derrotados. Ni siquiera hubo batalla. En Breda se llegó a un acuerdo mutuamente favorable según el cual a las tropas holandesas se les dejaba el paso franco a cambio de abandonar la ciudad en manos de las fuerzas imperiales. Según los testimonios de los presentes, Spínola se limitó a contemplar  la salida de los defensores sin más ceremonias. Un general que estuvo allí, Carlos Coloma, describió con sorpresa el contraste entre las tropas holandesas, aseadas y bien vestidas, y la “miseria y desnudez” de las fuerzas imperiales, exactamente lo contrario de lo que refleja la tela velazqueña.

Sabemos que circularon críticas por la decisión de Spínola de no luchar y es muy posible que el cuadro de Velázquez, encargo directo de la Corte, no fuese más que un intento propagandístico de reescribir el episodio y convertir así en un acto de generosidad  lo que algunos empezaban a insinuar que rozaba la cobardía y la traición. Desde luego, Velázquez no debió considerarlo un trabajo importante porque se inspiró sin más en un grabado de Jacques Callot.

 NOTA: Na galería on-line do Museo do Prado hai información sobre a anterior ilustración. Tamén no mesmo lugar podedes ver a visión desta obra do propio museo. Igualmente na Wikipedia podes ler información contraditoria en relación co aquí exposto sobre as picas.

Miguel Anxo Murado. La invención del pasado. Verdad y ficción en la historia de España. Barcelona, Debate, 2013 (2ª edición).