25/6/09

O duque de Urbino visto por Susana Fortes

Continuando con entradas anteriores vexamos como, cun enfoque periodístico, Susana Fortes nos describe a Federico de Montefeltro:




"El duque de Urbino tenía fama de hombre devoto y sin vicios. No se le conocían apetitos carnales de ninguna clase. Solía comer frugalmente en una sala de su corte, mientras le leían pasajes de Tito Livio o de vidas de santos si era cuaresma. La visión que sus contemporáneos tenían de él era de un benefactor que levantó edificios y estimuló el cultivo de la tierra y de la industria. Fue patrón de pintores como Berruguete y Piero Della Francesca.


En su corte sostenía a más de quinientas personas y en ella la graduación jerárquica era tan estricta como en los séquitos de los más grandes monarcas. Además poseía una de las bibliotecas más completas de su tiempo. Tanto era así que los artistas y los hombres de espíritu le llamaban “la luz de Italia”.


Por las tardes acostumbraba a acudir al convento de las clarisas para dialogar con la superiora, a través de la reja del locutorio, acerca de temas religiosos. No era extraño, pues, que a su paso la gente del pueblo se arrodillara en la calle y exclamara. “Dio ti mantenga, signore”. Este hombre que durante quinientos años fue considerado modelo de estadista y cuya corte era una de las más cultas de Italia, fue en realidad un asesino y su crimen estuvo a punto de truncar la historia del renacimiento”.


Susana Fortes. “Eucarístia de sangre”. En El País semanal, nº 1.514, 2-X-2005, pax. 118



Créditos das ilustracións de Fedreico de Montefeltro por Pedro Berruguete e de Susana Fortes.


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