4/11/08

Arquitectura romana (XIV): A presa de Proserpina

Déixovos, a continuación, un estracto do magnífico artigo de Miguel Arenillas Parra, Carmen Díaz-Guerra Jaén e Rafael Cortés Gimeno, editado en TRAIANVS en 2002 sobre este encoro romano feito para fornecer de auga a Emérita Augusta. Lembrarvos que era ún dos tres encoros existentes na actual Mérida. As fotos tamén proceden dese artigo.

"INTRODUCCIÓN
La presa romana de Proserpina está situada a unos cinco kilómetros de Mérida, al pie de la sierra de Carija, y forma un pequeño embalse en el arroyo de Las Pardillas, subafluente del Guadiana por margen derecha, a través del río Aljucén. En origen la presa y su embalse formaron la cabecera de uno de los tres grandes sistemas de abastecimiento de agua a la colonia Augusta Emerita.


La presa y el sistema hidráulico
La presa está constituida por un amplio terraplén, apoyado aguas arriba en un muro-pantalla de fábrica que consta, en esencia, de un núcleo de hormigón de cal (opus caementicium), enmarcado entre dos paños de sillería, sillarejo o mampostería, según las zonas. La acción resistente de la estructura frente a la carga de agua está encomendada al terraplén, mientas que el efecto impermeable se consigue con el muro-pantalla y, concretamente, con el núcleo de hormigón de cal. Se trata por tanto, en terminología actual, de una presa de tierras con pantalla impermeable aguas arriba.

El muro-pantalla tiene una altura máxima de 21,60 m y es de traza ligeramente quebrada, con tres alineaciones rectas que, en total, suman 427,80 m de longitud. A continuación de la presa, por margen izquierda, hay un muro auxiliar de unos cien metros de longitud, que sirve para cerrar algunos vanos donde el terreno queda por debajo de la cota de coronación. En uno de estos tramos se ha abierto en época moderna un boquete rectangular de casi cinco metros de longitud por unos dos de altura, que ha servido de aliviadero y es conocido como “la sangradera”. Los sondeos horizontales realizados en el muro-pantalla han permitido fijar para éste un espesor en cimientos de 5,90 metros.

El paramento de aguas arriba del muro es vertical en los 6,60 m inferiores (la fábrica últimamente descubierta) e inclinado en los quince restantes, donde las sucesivas hiladas de sillares que lo forman están ligeramente escalonadas. De este paramento surgen nueve contrafuertes distribuidos de modo irregular a lo largo del sector central de la presa; ocho tienen su origen en la fábrica inferior y sólo uno, el más próximo al estribo derecho, queda fuera de esta zona central. Los ocho primeros son verticales en la parte correspondiente a la fábrica más antigua e inclinados desde ahí hasta la coronación con una pendiente algo más suave que la del muro, lo que se consigue también con el retranqueo de las sucesivas hiladas. En el tramo inferior estos ocho refuerzos alcanzan una longitud total de cuatro metros y medio desde el paramento y rematan con sección semicircular; en la zona superior, todos los contrafuertes son de sección rectangular.


El núcleo del muro-pantalla es un hormigón de cal en el que se han utilizado varios tipos de áridos, según se observa en los testigos de sonda. En los sectores en los que el hormigón es de mejor calidad (muy compacto) los áridos empleados (de dimensiones centimétricas) son en su mayoría esquistos muy competentes y cuarcitas; en otras zonas se han empleado cantos de granito (en general baste alterado), que dan un hormigón más friable. La distribución de ambos tipos de calicanto no parece seguir ninguna secuencia clara, lo que no permite establecer distintas etapas constructivas; no obstante, en la fábrica inferior predomina el hormigón de mejor calidad.

El espaldón de tierras tiene unos 30 m de anchura en coronación y aunque ha debido de rehacerse en varias ocasiones, los materiales que lo constituyen (detectados por los sondeos) muestran dos zonas claramente diferenciables: una inferior, formada por limos similares a los que rellenaban el embalse y otra superior en la que se utilizaron arcillas arenosas que provienen de la alteración del granito de la zona; el conjunto es, en general, bastante permeable.

Las tomas del embalse se sitúan en dos torres o bocines que se adosan al muro-pantalla por la parte de aguas abajo, quedando por tanto embebidas en el espaldón de tierras, del que sobresalen con la altura estricta para permitir el acceso a su interior. El bocín principal se ubica en la parte más profunda de la cerrada y tiene una sección irregular, aunque casi cuadrada, de entre cinco y seis metros de lado por el exterior. A esta torre acometen dos series de tomas. La inferior es de época romana y está formada por dos tubos de plomo de unos 22 cm de diámetro interior, que se emplazan a poco más de tres metros sobre el nivel de cimentación. Casi cuatro metros más arriba hay otra toma, cuya embocadura es una losa de piedra en la que se ha labrado un hueco circular, que se prolonga hasta el interior de la torre; debe de corresponder a una obra tardía, del siglo XVII probablemente, con la que se restituyó la funcionalidad del embalse en un momento en el que las tomas romanas eran ya inoperantes al estar cubiertas por los sedimentos que rellenaban el vaso. La otra torre se sitúa en margen izquierda y es también de sección sensiblemente cuadrada, de unos siete metros de lado por el exterior. A esta torre acomete la toma superior, que se emplaza casi diez metros por encima de la más baja.
(…)
La presa de Proserpina se levanta sobre el cierre de una antigua charca y probablemente se planteó en origen como un simple recrecimiento de esta pequeña laguna. El emplazamiento así elegido por los romanos delimita una cuenca receptora de muy poca extensión (8,5 km2), cuyas escorrentías anuales debían de quedar claramente por debajo de la capacidad establecida para el embalse (6,5 hm3).

(..) Con este tipo de solución es evidente que los romanos no buscaban una presa de regulación (en el sentido actual del término), sino simplemente la formación de un gran depósito (caput acquae) en la cabecera de uno de los tres sistemas de abastecimiento de agua a Mérida. El modelo se aplicó también –y probablemente antes, por lo que luego se verá- en las otras dos grandes presas que construyeron los romanos en el centro-oeste peninsular: la de Alcantarilla en el abastecimiento a Toletum y la de Cornalvo en la propia Augusta Emerita; en las tres obras, además, recurrieron a soluciones estructurales del mismo tipo.

(…) El carácter de gran depósito que tiene el embalse de Proserpina queda patente en la falta de un aliviadero de superficie en la presa, pues probablemente los romanos entendieron que el depósito era manejable sin este importante –y casi siempre necesario- órgano de desagüe. Lo cual, en cierta medida, podría considerarse un razonamiento válido, ya que en períodos de grandes lluvias cabía limitar las entradas al embalse, derivando hacia su cauce natural las escorrentías que tenían su origen en la cuenca de Las Adelfas.
(…)

Entre la presa y Mérida los romanos construyeron un canal de cerca de 10 km de longitud, que llegaba a la ciudad después de cruzar el río Albarregas por el acueducto de Los Milagros.


CRONOLOGÍA
Para la presa de Proserpina se dispone de algunos datos de cronología absoluta, que permiten situar su fecha de construcción dentro de unos límites razonables, aunque quizá insuficientes para determinados tipos de análisis.

Se han podido datar por el método del 14C dos muestras de madera. (…). Estas muestras, datadas por el indicado método del 14C y calibradas conjuntamente, determinan un período de máxima probabilidad para la construcción de la presa que se sitúa a lo largo de los últimos años del siglo I y primeros del siglo II."

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